¿Qué hay detrás de la película Match: La reina de las apps de citas?

Ayer tuve la oportunidad de ver la nueva película de Hulu, “Match: La reina de las apps de citas”, que habla sobre de la masificación de Tinder (fundada en 2012) gracias a las ideas de  Whitney Wolfe Herd y posteriormente la creación de Bumble en 2014. De acuerdo al trailer, me imaginaba que sería una película de emprendimiento, demostrando nuevamente el empoderamiento femenino y las dificultades que tenemos en espacios dominados por hombres como es el mundo tech y mucho más en los comienzos de la década de 2010. 

Imagen tomada de página de prensa de Disney

Sin embargo, creo que la película falló en fuerza, en inspiración o incluso en retratar el mayor problema y fue el acoso laboral que sufrió la protagonista dentro de su tiempo en Tinder. Creo que la película no genera ese impulso a crear tu propia empresa como otras películas de pronto logren hacerlo o incluso muestre muy bien el éxito de Whitney Wolfe dentro del mundo de las grandes industrias tecnológicas. Sin embargo, quiero hacer énfasis en el tema central de la historia y es el acoso sexual en espacios digitales. 

Es verdad que en su momento Tinder era considerado como el espacio donde sabías que los hombres querían algo de una noche y que te mandaban fotos explicitas sin solicitarlas, y de la misma manera que otras personas se han quejado de las redes sociales por no censurar o tener políticas que protejan a sus usuarias del género femenino e incluso a menores. Me planteo la duda si en Colombia en pleno siglo 21 y con el progreso de la inteligencia artificial, el bullying en los colegios y los movimientos feministas que buscan visibilizar cada vez más casos de violencia de género en espacios digitales, ¿cómo está nuestro país de leyes?

Leyes en Colombia sobre violencia basada en género en espacios digitales

La triste realidad es que apenas el año pasado fue radicada la ley 2365 de 2024, que busca adoptar medidas de prevención, protección y atención del acoso sexual en el ámbito laboral o escolar en espacios físicos y digitales.  (Conoce la ley aquí) Ahora para hablar directamente de las violencias basadas en género en los espacios digitales está el Proyecto de Ley 247 de 2024 que busca tipificar como delito la violencia digital de género, incluyendo acoso, amenazas y difusión no consentida de imágenes íntimas.

De acuerdo, con las ponencias públicas del segundo debate del proyecto publicado por la Comisión Primera Constitucional del Senado de la República, este proyecto tiene como objetivo “adoptar medidas de sensibilización, prevención, protección y reparación, con el fin de asegurar los derechos fundamentales a la dignidad humana, intimidad, y a una vida libre de violencias en entornos digitales, tanto en el ámbito público como en el privado; así́ como la penalización de conductas frente a la violencia de género digital realizada mediante el uso de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).”

De acuerdo con un artículo publicado por la Secretaría de la Mujer de Bogotá “el Ranking PAR al MinTIC, el 60% de las mujeres en Colombia, entre 18 y 40 años, afirman haber experimentado acoso mediante plataformas digitales”. Y según un artículo publicado por la Fundación WWB “El 21% de las mujeres ha experimentado acoso en línea, una cifra que contrasta con el 9% reportado por los hombres, de acuerdo con el informe de Ciberviolencia y Ciberacoso. Para las generaciones jóvenes, como la Z y milenial, la prevalencia de violencia digital oscila entre el 16% y el 58%, exponiendo nuevas vulnerabilidades, en un entorno en constante expansión.”

¿Es más común de lo que creemos la experiencia en la película?

La data general puede que no les resulte triste, pero los invito a preguntar dentro de sus ambientes familiares, con amigues o en espacios de tertulias abiertas, alguna de las mujeres presentes ha sido víctima de alguna forma de acoso en su vida. Y lo que la película de Bumble creo que hace bien es enfatizar en lo perjudicial que es para la vida de la persona experimentando este tipo de violencias, el no poder dormir, los constantes mensajes (enfatizados si son personas en el ojo público como la protagonista) es desgastante mental y físicamente.

El miedo paralizante que ella sintió en momentos de la película combinados con la ansiedad, me pareció muy bien retratado. Yo he sentido ese miedo en las calles ahora imagínate ese miedo y no poder correr porque llega a ti a través de tu aparato más cercano, ese que llevas a todos lados y por más que bloquees comentarios, denuncias o reportes las apps no hacen mucho por mejorar tu servicio. 

Los movimientos feministas no pueden trabajar solas, necesitan una comunidad doliente, una comunidad que ayuda a visibilizar y no se hace los de la vista gorda. No es cuestión de ser “generación de cristal”, es ser la generación que como tantos antes de nosotres no nos quedamos callados, que si no nos parece algo lo podemos decir con libertad. Y lo más importante se trata de proteger la libertad de caminar, de hablar, de decisión de los más pequeños que vienen detrás de nosotros para que tengan una mejor sociedad a la que nos ha tocado.

Por último, te invito a leer otros artículos en mi columna de opinión aquí

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