Al presidente Gustavo Petro le salió el tiro por la culata o se dio un tiro en el pie con lo sucedido ayer con las marchas que pidió, convocó y propició el gobierno nacional con Fecode y algunas centrales obreras para presionar a la Corte Suprema de Justicia para que elija rápidamente al nuevo Fiscal General de la Nación en reemplazo de Francisco Barbosa quien termina su período constitucional el 12 de febrero.
Primero la cantidad de gente que participó en las marchas en las distintas ciudades no fue la esperada por sus organizadores, a pesar que hubo permisos en diversas entidades del gobierno a sus funcionarios para participar en estas jornadas en las calles. Segundo el desenlace que tuvieron las marchas en Bogotá, con intento de toma violenta de la sede la Corte Suprema, en donde tuvieron retenidos allí a los magistrados, funcionarios de la rama judicial, periodistas y otras personas, sin permitirles su salida ni la llegada de alimentos durante el día. Se recordó el triste episodio en la historia del país de la toma del palacio de justicia por parte del M 19.
A raíz de estos actos violentos de ayer contra la corte, contrario a lograr sus propósitos de una elección del nuevo o nueva fiscal, los magistrados del alto tribunal determinaron que no hay condiciones para llevar acabo esa elección por ahora. Como consecuencia el próximo martes asumirá el cargo en calidad de encargada la actual vice fiscal Marta Mancera, quien también ha recibido el rechazo del gobierno nacional.
Hoy todos los estamento del país han expresado su rechazo a los hechos de ayer, la presión y el ataque a la Corte Suprema. La iglesia, partidos políticos, gremios de la producción, congresistas y ciudadanía han pedido respeto e independencia a los distintos poderes públicos e instituciones de la nación. El gobierno nacional convocó a marchas para presionar a la corte y terminó con efectos contrario a sus intereses.
