+57: Decepcionante y superficial

Si has estado desconectado de las redes sociales, puede que te hayas perdido la controversia que ha desatado +57, la colaboración de algunos de los nombres  más importantes del género en Colombia como lo son Feid, Karol G, Maluma, J Balvin, Blessd, Ryan Castro, DFZM y Ovy On The Drums. Se trataba de una oportunidad única para unir a los íconos del género en un homenaje musical a Colombia, pero el resultado no cumplió las expectativas y ha generado indignación en lugar de orgullo. En vez de ser un himno que represente la diversidad y riqueza cultural del país, +57 se ha convertido en un recordatorio incómodo de temas como la sexualización de menores y la superficialidad de quienes hoy lideran el género. 

La problemática

La canción que cuyo nombre alude al prefijo del código telefónico del país, fue lanzada el jueves 7 de noviembre, con gran expectativa alrededor de los fanáticos siendo la primera vez que estos grandes nombres se unen. 

Pero es que nadie puede salvar una canción que dice  “Una mamacita desde los fourteen” (catorce en inglés). Y aunque ya cambiaron la letra este suceso deja en evidencia la ignorancia de personas que deberían siquiera preocuparse por la reputación de la ciudad, siendo que la mayoría de los artistas son de Medellín o de Antioquia. Y es que esta canción no refleja nada de Colombia, ninguna mención más allá de algo que desde las organizaciones sociales, entidades públicas y la misma ciudadanía viene luchando desde el 2023 para ver el Parque Lleras y la zona de Provenza libres de esta problemática. 

Cómo dijo la revista Rolling Stone, una de las más importantes de la industria de la música sobre la canción: “Es gravísimo que, a estas alturas de la conversación sobre la narcocultura y la cultura de la violación, se sigan tocando libremente temas como la sexualización a menores en las canciones. Sin importar de qué género musical se trate, cantar sobre niñas que “están buenas” no está bien y en lugar de romper con la normalización, este sencillo perpetúa la sexualización de menores. Más teniendo en cuenta que en efecto, la prostitución y tráfico de menores en Medellín es un problema que viene empeorando en los últimos años.”

Sí, la letra cambió pero la ignorancia de los artistas no, cuando tienes a Ryan Castro diciendo “Critiquen lo que quieran, que eso a mí no me importa” y por su parte Blessed diciendo Si no les gusta el tema, paila. No lo escuchen”. Claramente tienes dos personas que conscientemente te están dejando entender que pondrían esa frase en otra canción, que no ven el problema y por muy “mal interpretada” que haya sido la letra como dijo Karol G en una historia donde publicó su disculpa esto sigue perpetuando violencias, estereotipos y la explotación sexual que sufre principalmente Medellín.

Cómo colombiana puedo decir que si algún artista ha representado bien a Colombia en sus canciones es Carlos Vives, la misma Shakira y no una intención de canción, que no dice nada concreto ni siquiera dentro de los parámetros del género del reggaetón, no ofrece un ritmo nuevo o autóctono de Medellín, y definitivamente no refleja o identifica a más del 90% de colombianos. 

Oportunidad perdida

Por su parte, creadores de contenido en redes sociales están haciendo mejores interpretaciones de escribir versos que incluyeran a las diferentes regiones y culturas del país mientras cantas el ritmo del reggaeton, por acá les comparto un ejemplo que encontré en estos días en instagram de @soyelafrojack.

Al final, lo que +57 deja claro es que la responsabilidad de representar a Colombia y a su gente en la música no puede ser tomada a la ligera. Mientras algunos artistas y creadores de contenido en redes sociales han mostrado interpretaciones más auténticas y comprometidas con la realidad del país, los grandes nombres de este género siguen desconectados de su propio público y de los problemas que enfrentan sus comunidades.

Los verdaderos representantes de Colombia en la música, como Carlos Vives y Shakira, han sabido reflejar las múltiples caras de nuestra identidad. Con +57, queda claro que aún falta mucho para que el reggaeton colombiano madure y alcance ese mismo nivel de responsabilidad y respeto cultural.

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