Simone Biles, el documental de la redención

Columna de opinión

Por: Cristina Ruiz

 

Lo más duro de ver a Simone Biles en los juegos olímpicos de París 2024, definitivamente es saber que ella tenía en mente que no podía fallar o verse como una persona que renuncia. Al menos así lo expone en su documental de Netflix que justo este mes lanzó sus dos últimos capítulos Simone Biles,vuelve a volar.

La tres veces campeona olímpica protagoniza un documental con la plataforma de streaming Netflix, donde muestra su camino para volver a unos juegos olímpicos después de tomar la difícil decisión de retirarse de la competencia en Tokio 2020, celebrados en el 2021 por la pandemia de COVID-19.

Después de un camino inicial donde nos cuenta su historia de vida, su familia, los inicios de su carrera, la breve pero todavía dolorosa mención del abuso sexual en manos de Larry Nassar y del aún más duro horror mediático y en redes que llevó tras su decisión de retirarse durante la final de all-around de gimnasia en los juegos olímpicos de 2020 por su salud mental. Llegan dos capítulos que concluyen la experiencia en los olímpicos de París 2024 y parece que su carrera como gimnasta.

Biles, no solo demostró lo increíblemente fuerte que es física y mentalmente, también demostró que el deporte puede seguir a pesar de ser considerada una “atleta mayor” a sus 27 años de edad. De las escenas más duras de este documental es ver cómo sufrió una lesión en el primer día de competencia y su primera reacción fue expresada por su ex compañera del equipo Nacional Raisman “Cuando le pregunté cómo pudo soportar tanto dolor me dijo algo que me partió el corazón: no puedo tener a todo el mundo diciendo que soy una desertora nuevamente”.

Tomada de la página de Netflix, Simone Biles Vuelve a volar

Y eso te queda, cómo es posible que alguien crea que una persona que madruga todos los días para pasar horas en un gimnasio, cuidando de su dieta y sus hábitos. Trabajando duro largos años para competir 4 o 5 días y aún así logré hacerlo a niveles impresionantes, cambiando el deporte, nombrando trucos y  creando nuevas dificultades dentro del deporte, literalmente haciendo lo que se consideraba “imposible” y se gane tan mal trato por individuos en redes sociales.

No, no creo que Simone Biles se merecía nada de eso. Me parece espectacular que el documental muestra esas partes feas, lo difícil que fue para ella enfrentar el juicio de Nassar. El daño mental que eso debe causar en una persona y la reparación psicológica que debe haber detrás es duro y creo que el que ella haya tomado esa decisión la hace aún más valiente. En la época de Nadia Comaneci sería obligada a participar a como dé lugar, sin importar las lesiones físicas y mentales que eso pudiera ocasionarle.

El mundo debe agradecerle a Biles, también a los movimientos como el Me too que han permitido que tantas mujeres puedan hablar, puedan sanar y procesar e incluso a la mal llamada “generación de cristal” que pusieron la conversación de salud mental en la mesa y ahora es o debería ser parte de la normalidad de la cultura. Comunicar siempre ha probado ser un buen verbo.

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